Enigma viral

Se siente como delicadas
cosquillas en el rostro,
se esparce por nuestra mente
y aterriza en el corazón.

Se contagia con un abrazo de afecto,
se dispersa por el reflejo de
una mirada cordial y prolifera
entre nosotros con una
sonrisa de amabilidad.

Es demasiado fuerte para
tenerlo sin compartirlo,
demasiado grande para
guardarlo sin reflejarlo.

El espíritu comparte la felicidad
entre las personas y tiene
un poder indestructible.

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